Treinta y tres
y doce
y tres
y siete
y siempre siete
con tres y doce y tres otra vez
7.14.2010
3.20.2009
Comando

Comando
líneas temblorosas
pintadas con llama
se adjudican el atentado de estar
aquí
Hobbes ¿tenía algo así en mente?
Nunca esperas ver el agujero
pero hay veces Alicia
y éste es blanco perpetuo
seis por cuatro para doce almas
Como antiguo entierro en sábana
de cemento
SNOWRK
Comando
La rosa
No puedo grabar mi nombre
son muchos caracteres
que lloran óxido
Entonces vuelvo al Leviatán y lo que era
absurdo
se queda igual
“Te vamos a cuidar” dijo la guardia
melosa y atenta
imposible
Será que sabe
El payaso en la pared ríe conmigo
Comando
miro los tenis sin cordones
en el agujero blanco azota el frío
Pienso en trenes y en sus fugitivos
en luciérnagas en movimiento
mas la casita del contrato no tiene
escapatoria
Podría acostumbrarme
escapar con libros
vencer el olfato Pelear
con una u otra tipa para enloquecer
despacio
Comando
Han cambiado de guardia.
líneas temblorosas
pintadas con llama
se adjudican el atentado de estar
aquí
Hobbes ¿tenía algo así en mente?
Nunca esperas ver el agujero
pero hay veces Alicia
y éste es blanco perpetuo
seis por cuatro para doce almas
Como antiguo entierro en sábana
de cemento
SNOWRK
Comando
La rosa
No puedo grabar mi nombre
son muchos caracteres
que lloran óxido
Entonces vuelvo al Leviatán y lo que era
absurdo
se queda igual
“Te vamos a cuidar” dijo la guardia
melosa y atenta
imposible
Será que sabe
El payaso en la pared ríe conmigo
Comando
miro los tenis sin cordones
en el agujero blanco azota el frío
Pienso en trenes y en sus fugitivos
en luciérnagas en movimiento
mas la casita del contrato no tiene
escapatoria
Podría acostumbrarme
escapar con libros
vencer el olfato Pelear
con una u otra tipa para enloquecer
despacio
Comando
Han cambiado de guardia.
3.01.2009
lo cumplido
1.28.2009
dogville
El pueblo del perro
En Dogville (Dinamarca, 2003) la virtud se torna en vicio y éste, en una extraña virtud; se trata de una historia acerca de las transformaciones de la condición humana -al parecer, sujeta a una inercia histórica donde la abundancia conlleva a la decadencia y ésta al caos- que tiene como trasfondo un contenido aleccionador basado en un dilema moral que, si por un lado señala el avasallaje de la dignidad y libertad del ser, por el otro también se muestra crítico ante la posición de ese ser, quien permite que tal avasallaje se lleve a cabo.
Esta mirada no complaciente de las 'imperfecciones' del ser humano, no es un tema nuevo para Lars Von Trier, director de esta película y de otras como Los idiotas (The Idiots, 1998), aunque Dogville marca un punto y aparte en su filmografía -a mi parecer- pues logra llevar, como no lo había hecho antes, un concierto complejo de temas trascendentales (la bondad, la justicia, la libertad de elección y en sí, la naturaleza del ser) hacia un desenlace catártico que, pareciera, apuesta por la vuelta de la vieja ley, la del Talión, para restaurar el equilibrio entre fuertes y débiles.
Para ello, y como otro factor renovado de su quehacer como director y guionista, Von Trier se sirve de los conceptos de Berthold Brecht y Henrik Ibsen sobre el teatro, y abandona el naturalismo que antes defendió en el Manifiesto Dogma (1995) para adoptar "el distanciamiento", el cual pondera el carácter artificioso en la recreación de la realidad con fin de centrar al espectador en el mensaje de la puesta en escena y guiarlo así, no por los caminos de la empatía que ésta puede provocarle en relación con su propia realidad, sino por los del razonamiento para descubrir lo que la obra encierra.
Por esa vía, el director no sólo recurre a un escenario minimalista, cuyos objetos son esbozados con tiza sobre el suelo e identificados por el cartel alusivo que los nombra: casas, edificios, calles, incluso el único perro (y éste es importante para la historia) que hay en el pueblo; también, utiliza la narrativización para reforzar este "distanciamiento" con el espectador; incluso, convierte al filme en una obra teatral, aunque se mantiene en el cine como medio de enlace con el otro.
La gracia
La historia comienza con la llegada de Grace (la gracia) a la villa del perro, un pequeño pueblo de Estados Unidos, país al que Von Trier dirige su crítica -la historia forma parte de una trilogía sobre los vecinos del norte- como una sociedad decadente, y también mediante efectos a veces sutiles como el llamar a la calle principal Elm Street, que es célebre por John F. Kennedy, y las películas de Freddy Krueger; es decir, donde lo malo ocurre.
Como las vírgenes de la tradición judeo-cristiana, Grace llega en condición de víctima a Dogville; está huyendo de un grupo de gánsters por motivos desconocidos y en su arribo encuentra ayuda en Tom, el letrado del pueblo, quien la defiende ante sus habitantes.
Sin embargo, la protección de Tom y la complicidad del pueblo dejan de ser desinteresadas muy pronto; la misma vulnerabilidad y disposición de la protogonista tienen detrás a la culpa y ésta encuentra expiación al sacrificarse al desate de las pasiones de los habitantes de Dogville, quienes practican en ella un abuso extremo y cruel..., hasta que la rueda vuelve a girar.
Así, el director ironiza sobre los crímenes cometidos en honor a la 'verdad' impuesta por la moral tradicional y propone -me parece- un final alternativo para ese círculo vicioso del abuso de unos sobre los otros, con la reivindicación de la justicia... que se parece mucho a la venganza. En este punto, uno se pregunta ¿qué es el bien?, ¿qué es lo recto?, ¿dónde está la línea que divide a la víctima de su verdugo? y, sobre todo, ¿en qué consiste la justicia?
La frase que más recuerdo de este filme, es la del padre de Grace cuando la acusa de soberbia por desdeñar las debilidades -así las toma ella- de los otros a la hora de hacer un juicio sobre ellos, de que su benevolencia es falsa y no ayuda al bien; le pregunta (bueno, más o menos) ¿por qué no te juzgas con la misma misericordia que le dispensas a los otros?
Cuando lo hace, la gracia, esclarecida, reestablece el equilibrio "por el bien de la humanidad". Von Trier significa este final de manera curiosa: el perro del pueblo, hasta entonces una marca de tiza llamado Moisés (el hacedor de la ley divina), cobra vida material; esta es la última escena de la película.
La cuestión, es que ese final alterno no cumple del todo su objetivo pues concluye en la violencia, y ésta suele comenzar una nueva vuelta al círculo.
11.15.2008
la biblioteca
Del primero no se dio cuenta, un movimiento mecánico arrancó el papel donde estaba escrito DF19876-M515 y el libro quedó sin identidad bibliotecaria; sin explicárselo y cierto placer lo movió tres estanterías al norte y lo acomodó entre ejemplares de pasta similar en la penúltima repisa ¿cuánto tardarían las expertas en encontrarlo? Una semana si tenía suerte, pero los diez siguientes sí iban a darles trabajo y pensaba en cómo se sentirían los libros ahora que les había quitado su lugar en el mundo cuando las mujeres le anunciaron que cerrarían temprano
Regresa el lunes
Tengo examen, no sea mala, me reprueban
Por qué no veniste antes
Sí, pero necesito más, es el último antes de las vacaciones y mis abuelos...
Bueno, pero no saques ninguno
Y no lo hizo
Babel descubrió el silencio como al principio, los libros tendrán que ganarse un nuevo sitio, pensaba y bueno, se quedó con un par antes de que lo metieran a la celda
Regresa el lunes
Tengo examen, no sea mala, me reprueban
Por qué no veniste antes
Sí, pero necesito más, es el último antes de las vacaciones y mis abuelos...
Bueno, pero no saques ninguno
Y no lo hizo
Babel descubrió el silencio como al principio, los libros tendrán que ganarse un nuevo sitio, pensaba y bueno, se quedó con un par antes de que lo metieran a la celda
11.10.2008
el clavo
5.30.2008
Mary
Mary me enferma, se oye mal, pero alego causa de las obsesiones Tiene una cara redonda, por tanto simpática, y ni siquiera se le agría un poquito si el marido sufre de tremenda bola en la próstata..., no, ¿la vejiga? En fin, no puede orinar; una piedra minúscula le obstruye el paso y sufre muchísimo, los primeros días quiso aliviarlo con cerveza, lo cual sólo aplazó el tormento... podría decir que lo empeoró, pero no lo hago porque sería traicionar el sueño vano de los ebrios, y yo estoy ebrio, y ahora sufre y se retuerce y ve a Mary con rabia cuando le sonríe simpática desde su cara redonda
Tiene un hijo, el chiquillo sin nombre que hace pocos días provocó, con un amigo, claro, los accidentes en la avenida minztiá (si usted andaba por ahí entre las seis y las siete por la tarde , ya sabe a quién culpar) y tiene ahora un flamante celular equivalente con tres meses de trabajo diario y esforzado, toda una estación; ella duda Me pregunta esta mañana si es prudente tomar una deuda para pagar el juguete -tiene cámara y el chiquillo se la pasa tomándose fotos con él- y de paso, acabalar el estéreo que le vale otros tres meses y fue la razón primera de que el maldito celular le llegara de regalo si no fuera por la simple cuestión de alimentarlo (con dinero, pero valga la metáfora) cada día, lo necesite o no
Mary lo valora, me cuenta de las nuevas andanzas del chiquillo en el bosque, porque su casa está a 12 kilómetros de la ciudad y así nomas caminas ya estás en medio de los árboles y hace un frío chiquito siempre y apenas te metes ya traes los zapatos llenos de tierra roja y fina como el polvo de siglo, y yo quisiera ir con Mary para tomar del mezcal que hacen sus primos, él carnal, ella política padres de Sarita que el otro día, a su primer lustro, se robó un poco de la vendimia y al rato le empezó a echar bronca a su padre porque la mandó a la tienda
Le dijo vas a ver, chiquilla y ella le contestó: me vale madre
Dice Mary que le ha dado por robarse el mezcal cada que puede, y los primos no saben si abandonar el negocio de los tatarabuelos o hacerse a la idea de que Sarita es precoz
Obviamente, no es por esto que Mary me enferma, por fortuna esto sucede cuando ya se ha ido, pues tiene el acierto de tocar a mi puerta justo en la hora en que tendría que levantarme (no lo hago, en serio nunca, porque odio los despertadores y no hay otra cosa que pueda traerme a la vida a esa hora, a menos que me consiga un gallo entrenado; la operadora no es opción, el timbre del teléfono y el despertador son la misma monserga, así que pongo el despertador, a la mañana siguiente despierto odiando, lo mandó al carajo con lujo déspota y me vuelvo a dormir) así que ella me salva el día, una vez a la semana, está bien
Me cuenta una historia distinta, en dos minutos o media hora mientras tomo el café antes de salir disparado, por trabajo, aunque sí, también lo he hecho porque no sé qué hacer con un extraño -y Mary no es un extraño, mira..., casi todas las obsesiones, pero ésta y eso que Mary venía a casa desde antes de que yo viviera en ella- así que prefiero desayunar en los portales y darme cuenta de que desayuno solo
La cosa más normal, nada contra ella, y menos cuando antes trabajó con esa pareja de médicos que la especializó en la limpieza de los ojos de microscopio Ella veía a las bacterias en la bastilla de los pantalones, en los quicios de las ventanas, en la piel de los pollos refrigerados (le daba asco lavarlos con el jabón de cal, pues con cal espolvorean a los muertos en el pueblo de Mary) en las líneas que dividen la cerámica en el piso y sobre todo en sus manos como su cara, pero a la doctora no le parecía simpática
Quizá no por las bacterias pero sí porque Mary sabía de su esterilidad y de ese par de meses en que la doctora se ausentó y el doctor bebía con una puta nueva cada noche -muchachas, dice, porque no hay que ser tan malpensado cuando encuentra una tantos condones, botellas y esos anuncios rayoneados con lapiceros- pero ella volvió con esa niñita tan flaca pero libre de toda bacteria
Yo no tengo niñas flacas, a menos que sea por usar lentes, pero Mary me vuelve loco porque deja todos sus cuentos y me están invadiendo la casa
Tiene un hijo, el chiquillo sin nombre que hace pocos días provocó, con un amigo, claro, los accidentes en la avenida minztiá (si usted andaba por ahí entre las seis y las siete por la tarde , ya sabe a quién culpar) y tiene ahora un flamante celular equivalente con tres meses de trabajo diario y esforzado, toda una estación; ella duda Me pregunta esta mañana si es prudente tomar una deuda para pagar el juguete -tiene cámara y el chiquillo se la pasa tomándose fotos con él- y de paso, acabalar el estéreo que le vale otros tres meses y fue la razón primera de que el maldito celular le llegara de regalo si no fuera por la simple cuestión de alimentarlo (con dinero, pero valga la metáfora) cada día, lo necesite o no
Mary lo valora, me cuenta de las nuevas andanzas del chiquillo en el bosque, porque su casa está a 12 kilómetros de la ciudad y así nomas caminas ya estás en medio de los árboles y hace un frío chiquito siempre y apenas te metes ya traes los zapatos llenos de tierra roja y fina como el polvo de siglo, y yo quisiera ir con Mary para tomar del mezcal que hacen sus primos, él carnal, ella política padres de Sarita que el otro día, a su primer lustro, se robó un poco de la vendimia y al rato le empezó a echar bronca a su padre porque la mandó a la tienda
Le dijo vas a ver, chiquilla y ella le contestó: me vale madre
Dice Mary que le ha dado por robarse el mezcal cada que puede, y los primos no saben si abandonar el negocio de los tatarabuelos o hacerse a la idea de que Sarita es precoz
Obviamente, no es por esto que Mary me enferma, por fortuna esto sucede cuando ya se ha ido, pues tiene el acierto de tocar a mi puerta justo en la hora en que tendría que levantarme (no lo hago, en serio nunca, porque odio los despertadores y no hay otra cosa que pueda traerme a la vida a esa hora, a menos que me consiga un gallo entrenado; la operadora no es opción, el timbre del teléfono y el despertador son la misma monserga, así que pongo el despertador, a la mañana siguiente despierto odiando, lo mandó al carajo con lujo déspota y me vuelvo a dormir) así que ella me salva el día, una vez a la semana, está bien
Me cuenta una historia distinta, en dos minutos o media hora mientras tomo el café antes de salir disparado, por trabajo, aunque sí, también lo he hecho porque no sé qué hacer con un extraño -y Mary no es un extraño, mira..., casi todas las obsesiones, pero ésta y eso que Mary venía a casa desde antes de que yo viviera en ella- así que prefiero desayunar en los portales y darme cuenta de que desayuno solo
La cosa más normal, nada contra ella, y menos cuando antes trabajó con esa pareja de médicos que la especializó en la limpieza de los ojos de microscopio Ella veía a las bacterias en la bastilla de los pantalones, en los quicios de las ventanas, en la piel de los pollos refrigerados (le daba asco lavarlos con el jabón de cal, pues con cal espolvorean a los muertos en el pueblo de Mary) en las líneas que dividen la cerámica en el piso y sobre todo en sus manos como su cara, pero a la doctora no le parecía simpática
Quizá no por las bacterias pero sí porque Mary sabía de su esterilidad y de ese par de meses en que la doctora se ausentó y el doctor bebía con una puta nueva cada noche -muchachas, dice, porque no hay que ser tan malpensado cuando encuentra una tantos condones, botellas y esos anuncios rayoneados con lapiceros- pero ella volvió con esa niñita tan flaca pero libre de toda bacteria
Yo no tengo niñas flacas, a menos que sea por usar lentes, pero Mary me vuelve loco porque deja todos sus cuentos y me están invadiendo la casa
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

